He vuelto a Nantes. Otra vez, sí. Esta es mi sexta visita a la ciudad del Loira (y del Erdre, y del Sèvre, de la Chezine y del Cens).

Nantes es la capital del departamento de Loire Atlantique (Loira Atlántico),  el departamento 44 (es habitual la numeración departamental). Es, además, la capital de la Región de Pays de la Loire (Paises del Loira) y antigua ciudad bretona, de la Bretaña histórica. Su vínculo con Bretaña es patente en sus calles, en sus comercios o en su señalización al entrar o salir de la ciudad, Naoned.

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Bretaña histórica hacia el s. XIV. Naoned (Nantes)

Nantes está emplazada en el oeste de Francia, en el Estuario del Loira, a unos 60 Km. del Océano Atlántico, de Saint-Nazaire, en la desembocadura del Loira.

Con una población de unos 300.000 habitantes, se encuentra entre las 10 ciudades más importantes de Francia. La 8ª por población tras París, Marsella, Burdeos, Lyon, Toulose, Niza y Estrasburgo. 

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La Gwenn-ha-Du (blanca y negra en bretón) es la bandera de Bretaña. Puedes hallarla en muchos escaparates y objetos de decoración, souvenirs, matrículas de vehículos, etc., de varias maneras y en varios formatos.

Bandera de Bretaña (Bretagne), Bretaña (Bretagne) Bandera

Nantes posee un legado histórico importante, con asentamientos desde la Prehistoria. Desde el Neolítico hay registrados asentamientos humanos, con la cultura del megalitismo, muy desarrollada en la región occidental europea, que en la mitad sur de Bretaña (Carnac es su máxima expresión) nos muestra una variada representación. Puedes encontrarte con algunos menhires y dólmenes salpicados por cualquier localidad o carretera de la zona. Por cierto, men-hir y dol-men son palabras bretonas que significan. Men=piedra. Hir vendría a significar de pie, en vertical. Piedra vertical. Dol-men es piedra tumbada. Palabras bretonas usadas a nivel internacional.

El poblamiento es continuo desde tiempos prerromanos. A la llegada romana, la ciudad aparece documentada como Namnètes. Desde Roma hasta los últimos acontecimientos relevantes del s. XX, II Guerra Mundial, Nantes retiene su historia y contiene pasado. Lo integra y vive para el futuro con proyectos a medio-largo plazo que diseñan los objetivos u horizontes que fija la administración para transformar una ciudad y dinamizarla, principalmente en la isla. Con ecobarrios, rehabilitación de antiguas naves y astilleros en salas de exposiciones, nuevas oficinas o sedes administrativas, integrando el antiguo puerto. Con un proyecto de construcción de un nuevo hospital. Los talleres, astilleros y muelles pasan a formar parte de  la ciudad. Llevan años transformando las zonas industriales más deprimidas en áreas revitalizadas. Es la adaptación de la nueva realidad urbana al nuevo concepto de ciudad. Nuevas zonas peatonales que conecten la estación con el centro, la modernización de las líneas de tranvías, adaptación de carriles bici. Rediseñando espacios y jugando con sus parques y jardines en cada rincón. Jardines que le valieron la capitalidad verde europea en 2013. Además, desde 2011, cada año en su Voyage à Nantes, conecta espacio de cultura y arte al aire libre que se transforma y se rediseña cada año.

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Es la ciudad que vio nacer a Jules Verne. Y es, precisamente, su ubicación geográfica la que ha hecho que el contacto con marinos y viajantes de otros lugares, lo ayudara a inspirarse y a construir sus aventuras, sus historias de ciencia ficción y sus máquinas, hoy musealizadas en la Salle des Machines en la Isla. Con una escenografía y una temática a lo Verne. Mundos marinos y personajes fantásticos que tienen en el Carrousel des Mondes Marins uno de los ejemplos del aprovechamiento de la figura del genial escritor en su ciudad de origen.

Su pasado como capital de Bretaña, donde residían los Duques de Bretaña y en la que el castillo homónimo rinde homenaje a la duchesse Anne de Bretagne, le imprime un carácter único, mezclando la historia y la tradición con la modernidad de una ciudad que ha integrado su patrimonio industrial en la vida cotidiana. Alejada del halo de romanticismo con el que se envuelve a París, Nantes mira a sus ríos, a sus parques y mira al futuro sin renunciar a su pasado.

La evolución urbana y la transformación de la ciudad se puede conocer en la visita al Museo de Historia de la Ciudad, dentro del castillo.  De la misma manera se puede conocer el legado arquitectónico y la evolución de la catedral desde el siglo XII hasta el XIX en la cripta de la catedral.

La zona pantanosa del Loira enmedio de la ciudad, l´Île Feydeau, desecada y convertida en el corazón neurálgico de la villa, nos lleva a hacernos una idea de las condiciones de vida hasta el siglo XVIII, en una ciudad referente para el tráfico marítimo en el Atlántico. El Loira, navegable en Nantes, hizo que sus muelles fueran uno de los principales puertos esclavistas desde el siglo XII hasta el XIX. Hoy transformados en el Hangar á Bananes y les Machines de l´Île.

Para recordarnos el pasado más oscuro y bochornoso de Nantes, el Memorial de la Abolición de la Esclavitud se extiende por el Paseo Victor Schoelcher. Un paseo con multitud de placas que indican nombre de barco negrero, si partió de Nantes o hizo escala y el año en el que ocurrió.

Visitable en su interior. Un paseo por la historia de lo peor del ser humano.

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Pensarlo da escolofríos. Más de 1800 expediciones censadas en Nantes. Cifras conocidas hasta 2012.

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Paseo Victor Schoelcher, en el Bras de la Madeleine.

La ciudad de las bicis. Une ville à vèlo

Y una cosa que me produce verdadera envidia (y que aún tengo pendiente de hacer). Ver la convivencia en una ciudad del coche, el transporte público y la bicicleta. Nantes tiene toda la ciudad adaptada para deplazarse en bici. Además, uno de los elementos que me parece genial es este contador de bicicletas que señala en uno u otro sentido el número de ciclistas que circulan hacia o desde esta zona céntrica, en Hôtel Dieu, a escasos metros de la Place du Commerce.
El día 24 de julio, hasta las 19:00 h. aproximadamente, habían cruzado más de 1800 bicis por este lugar. (Y solo cuenta el paso de ciclos, no cuenta la gente que pasa a pie. Solo rodaduras)

En lo que va de año, más de 450.000 bicis han pasado por este sitio.

Dispone de un servicio de alquiler de bicicletas eficiente, seguro y fácil de usar. https://www.nantes-tourisme.com/en/practical/bicloo  

700 bicis disponibles, 79 estaciones, párkings donde recoger o depositar una bici, 6 Km2 de espacio para moverte por todos los rincones de la ciudad. Es otro nivel. Estamos a años luz de igualar un sistema de transportes públicos tan eficiente, bus-tranvía, que saca el coche del centro de la ciudad  conectando aparcamientos disuasorios en la periferia con transporte público y que da prioridad o, al menos, tiene muy en cuenta el desplazamiento en bici. Más de 400 km de carril bici en todo el área metropolitana.

Todos estos factores y los que me dejo en el tintero, hacen de Nantes una ciudad agradable para vivir, para visitar, para pasearla, para recorrerla a pie, en dos ruedas, en tranvía o como se quiera.

En el plano deportivo.

Todos los años anteriores me había llevado las zapatillas para seguir entrenando y preparando diferentes carreras. Formaba parte de mi plan de entrenamiento. Adaptaba las vacaciones y cuadraba fechas para poder hacer las dos cosas, turismo, visitar a los amigos y correr. Esta vez no ha sido tan así. Me he llevado las zapatillas, sí. Siempre las llevo a todos sitios. Me gusta correr por otras ciudades. Me gusta correr por Nantes. Como también me gusta pasear por Nantes, me gusta en centro, me gustan los parques y las riveras de los ríos, el Hangar à Bananes, les Machines de L´Île, Procé, Bouffay, Trentemoult, etc… Me gusta el Departamento del Loira Atlántico, la Región de Pays de la Loire y me gusta Bretaña también. Tiene tantas posibilidades…

En esta ocasión, como digo, sin objetivo claro, simplemente (re)volver a recuperar sensaciones, traté de buscar el hueco para recorrer algunos de los lugares que ya conozco y siempre había algo que lo impedía (cuestión de voluntad también). El último día decidí que no podía irme de Nantes sin correr un poco por sus riveras. Decidí que no sería muy larga la carrera. Adapté el lugar. Escogí la zona del Sèvre, muy cerca de Île de Nantes, base de operaciones y alojamiento. Cruzando el Bras de Pirmil, sales de la isla hacia el sur. Cruzando el Bras de Madeleine, sales de la isla hacia el norte. ( Y el norte tiene un paseo por el Erdre, fabuloso también). Cruzando el Puente de Pornic sales de la isla hacia el sur también, dirección, Rezé. Y allá fui.

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En apenas 3000 metros crucé dos ríos. Loire y Sèvre-Nantaise, uno de sus afluentes. El bosque urbano en que se convierte cada uno de los parques y praderas de las orillas de los ríos hace que cada recorrido implique placer visual.
En el caso de Bords de Sèvre, el recorrido es muy agradable a la vista, cubierto con frondosos árboles y amplias praderas donde puedes encontrar, desde áreas recreativas para la infancia y áreas deportivas, hasta vacas pastando. Todo esto mientras sigues la orilla del Sèvre hacia el Sur. Desde Nantes a Rezé, dirección Vertou y a la inversa. Porque el término municipal de Nantes es así:

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En el paseo de esta vez me permití llevar el teléfono, porque la idea era salir a trotar y disfrutar del paisaje (siempre lo he hecho, pero cuando vas más despacio, aún más) y pude hacer algunas fotografías de lugares que retenía en mi memoria.

Y por estos lugares transcurrió la pequeña ruta:

Puente de Pornic. Sobre el Loira. Puente que se usa aún para el tráfico ferroviario. Al fondo, Île de Nantes.

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Vistas del Sèvre desde el puente que va desde Rezé a Nantes. A la derecha, Nantes, a la izquierda Rezé. Por la margen derecha, hay una pasarela de madera:

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donde puedes pararte a posturear y hacerte un autoretrato…

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…o dos. Una en cada dirección.

Y al final de la pasarela vuelves al sendero, asfaltado que te lleva al final del Sèvre, a la estación de Pirmil. Cruzas Pont Rousseau y vuelves por el mismo lugar, por las Nuevas Clínicas Nantesas hacia el puente de Pornic. Allá desandas lo recorrido, cruzándote con ciclistas y corredores. Por cualquiera de las 100 zonas verdes que tiene Nantes encontrarás gente haciendo deporte. Especialmente por los parques y riveras. Y es que Nantes es una ciudad perfecta para poder hacer deporte al aire libre, sobre todo en verano. Temperatura suave y atractivo natural. También por la Isla. Recorrer la Isla, como ya conté en la anterior ruta, da para una carrera de 10 Km. estupenda.

Lo de menos, los 6 km de recorrido; lo mejor, el hallarte en un bosque urbano en apenas 1000 metros desde la propia isla.

Y hasta la próxima ocasión. Lo que empezó siendo una pequeña visión de una de las rutas por Nantes, me ha servido de excusa para repasar alguna de las características de la Nantes turística. Pero es que mi mundo está configurado por estas transversalidades.

Ahora habrá que buscar nuevos caminos por recorrer, por donde sea. Aunque sea para poder hablar de otras ciudades. Pero primero, habrá que conocerlas, porque como comentábamos en una de las muchas conversaciones que surgen con María (la anfitriona), ya puedo decir que conozco Nantes, no sólo he estado en ella. Es más, creo que podría elaborar una pequeña entrada a modo de guía de viajes sobre qué hacer en Nantes

P.D. 1. Editado para recargar fotos.

P.D. 2. Y me faltan las cosas del comer.

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