Llegué, vi y… corrí. No puedo hacer bueno el famoso dicho de Julio César, Veni ,vidi, vinci, porque no lo siento como éxito completo, pero sí como un nuevo éxito parcial. Mi gran reto invernal conseguido. Era algo personal.
Dadas las circunstancias, acabar una nueva maratón fue un éxito. Los que estáis al tanto de los últimos acontecimientos sabréis que la duda me invadía hasta la misma semana pasada sobre si correr o no la Marató de Barcelona. Acabar una maratón se valora más en según que casos, aunque estuviera lejos de las expectativas que, ilusamente, aún conservaba en algún lugar de mi entusiasmada voluntad.
Decidí que sí. No podía dejar pasar una ocasión así: correr en Barcelona. 20.000 personas, metidas con calzador, eso sí. Reto conseguido para Zurich y para la organización.
Por cierto, menudo negocio se han montado los de Asics, los de Zurich y demás patrocinadores. Una Expo Sports impresionante. Un escaparate de Asics por el que pasar sí o sí. Tipo Ikea. Pasas por allí y acabas pillando algo. Una camiseta, una gorra, un sujetadorsales o calcetines… cualquier cosica de merchandising oficial. Precios inflados. Pero si quieres un recuerdo, pasarás por caja. Los fetichistas de las maratones que queremos lo coleccionable que merezca la pena, caemos en la tentación. Y así pasan las primeras horas de un sábado que amanecía despejado, templado y apacible. Se vislumbraba un ambiente a la altura de una capital que vive para el turismo, no sólo ese fin de semana, que también, que se potencia.
El entorno de la salida/llegada te embauca, te facilita el imaginar cómo será la llegada.

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A diferencia de otras grandes maratones, todo queda recogido y concentrado en la misma zona. Acierto total.
Barcelona ofrece multitud de opciones.
Tienes tanto por hacer que es imprescindible tener que volver, incluso a correr la maratón otra  vez.
Intento fabricar la maratón perfecta, siendo lo más objetivo posible, ésta sería:
La salida de Barcelona -podría estar a la altura de la de Bilbao-, el recorrido; entre Sevilla y Barcelona, un 50-50%; la llegada de Madrid por animación, por entorno Barcelona: Font Màgica de Montjuïc.

La animación durante el recorrido: Barcelona, Madrid por tramos, Sevilla… no sé. Es que en Barcelona también teníamos que ir haciéndonos paso entre la multitud, donde no había vallas, como en Sol- C/Mayor de Madrid, Kike.

Y como la memoria es frágil y caprichosa y siempre tiende a recordar mejor lo último, por proximidad en el tiempo, Barcelona  tiene, hasta la fecha, la maratón más bonita de Iberia -como dice Marcial- yo añadiría y de parte de Europa. Total, que cuando te plantas en una salida con unas 20.000 personas que van a correr por una ciudad tan emblemática y suenan los acordes del Barcelona” de Freddie Mercury y Montserrat Caballé, aquella que te hace emocionarte al escuchar el famoso estribillo, aquella de los Juegos del 92, llevamos a la realidad la letra de la canción…

Es muy difícil mantenerse impasible ante tamaña mezcla de sensaciones que se repiten una y otra vez, cada vez que te enfrentas a un reto de tal calibre. Emociones a flor de piel. Lágrimas en los ojos. Como digo por sexta vez, si no te emocionas es que no estás vivo. 3 veces sonó. Primero salió la élite, después los de 2:45h-3h. Después los sub 3:15h. Y nos tocaba a los azules. Tifo azul en el arco de salida. Megafonía a tope. Una vez más suena el estribillo de “Barcelona”. Congoja. Y a correr. 5 minutos desde que empezó la fiesta y paso por el arco de salida. Estrategia de  carrera: a cinco pelao y a acabarla disfrutando.
No sé en qué momento dejé de ir a cinco pelao, pero disfruté mucho viendo la ciudad mientras corría muy cómodo. El primer paso controlado era por el km 5, en 25 minutos y poco. Llegamos a Les Corts/Arístedes Maillol (para los culés, el santuario del fútbol mundial a día de hoy). Testigo de la muchedumbre a la que  acostumbra, el Camp Nou permanece impasible a nuestro paso tras una tarde de fiesta futbolera (en la que también tuve la suerte de participar, desde fuera).

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Siguientes puntos clave serían: la Casa Milà  y Casa Batlló. Me voy fijando en el recorrido haciendo el Sighseeing de la ciudad, pero a pie.

Milà 28-2-12.jpg               Gaudí - Casa Batlló.jpg

Pasaríamos por todos los lugares emblemáticos de una ciudad que combina lo urbano y cosmopolita con lo tradicional, del modernismo al gótico: Diagonal, Sagrada Familia, Ronda Litoral, Catedral, Arc de Triomf… para en un final de etapa, paralelo al mar, doblar hacia el Paral•lel, tras pasar por el Monumento a Colón (y hacer caso omiso a sus indicaciones), que nos conduciría hasta Plaça Espanya,
Un sinfín de músicos y escuelas de batukada hicieron mucho más ameno el recorrido. El you’ll never walk alone se cumple a rajatabla en esta carrera. Aunque mi ritmo de cinco pelao se había visto resentido con algún problemilla en cadera y aductor. Pero ya llevábamos la mitad.  Paré a que me echaran algún espray al estilo Réflex.  Sería el km 25, más o menos. Iba pensando en que estaba flojo y que no había entrenado bien. Flaqueza y dudas antes de tiempo. Fue justo cuando llegan los del 3:30 h. allá por el km 26. Me alcanzan los pacemakers de 3:30 h., así que no voy tan mal. Me engancho a un grupo que va ligero y cómodo, como tratando de recuperar algo de tiempo. Lo que quedaba hasta el final era fácil, había que seguirlos. Yendo en grupo se corre mejor. Van abriendo paso indicando al público, numeroso, que se vaya abriendo, porque vamos todos apiñados en apenas metro y medio. Nos sentimos importantes, otra vez.
Llegamos al 30, y uno de los pacemakers dice, elevando el tono: “No penséis que quedan 12 km, nos queda una hora a 5′ el Km. Lo hemos hecho mil veces entrenando”.
Yo lo sé, lo pienso. Pero tenía sensaciones negativas. Me faltaban fuerzas, faltaba gasolina. Los geles no me habían dado la fuerza necesaria para no perder comba. Llegaba el km 34 aproximadamente y me iba quedando un poco descolgado. Íbamos para Ronda Litoral, hacia la playa, Torre Agbar en el horizonte. Hacía calor y me estaba hundiendo. Estaba apunto de pararme, me iban tirando los gemelos, los cuádriceps y los aductores. No quería que nadie parara delante de mi, porque me iba a contagiar y a hacer daño. Pero veo víctimas renqueantes. Me viene a la cabeza la imagen de Bilbao. No quería pararme a estirar. No, había que seguir. Bajar el ritmo, pero no parar. No abandonar. Nunca. La dureza de estos momentos son superados cuando volvemos a adentrarnos en el casco urbano, con más jaleo, más gente animando y cuesta abajo. “Solo quedan 4 y cuesta abajo”, decía uno. Quedaban 6, los dos últimos picaban para arriba, por Paral•lel hasta Plaça Espanya. Yo lo sabía. Son mentiras piadosas. Quedan 4 porque en los 2 últimos km nos llevan en volandas, apostillé. Automotivación. No convencido, pero necesario en este momento.

Otro punto importante del recorrido es éste: el Arc de Triomp. Desde aquí, pasando por el arco (literal), me recuperé un poco.

Arc Triomf 31-10-13.JPG

Un trozo de plátano me devolvió la vida. Una vida que sin ser recobrada del todo me sirvió para no seguir hundiéndome en un descalabro paulatino que me hizo perder unos 7 minutos desde el km 32-34. No está mal, a minuto por kilómetro, práticamente.
Una maratón, ya lo he dicho más  veces, necesita una gran preparación. Mucho esfuerzo y sacrificio, antes y durante, claro. No pude completar una gran preparación y viví una de las carreras más duras que recuerdo. Disfruté, me emocioné (cuatro veces) me reí, sonreí, sufrí, casi me rendí, pero me recuperé y sobrellevé mis dolores con dignidad. Acabé mi sexta maratón así (ver video). La valoro mucho. Más allá del crono final, de marcas y ritmos, estoy muy satisfecho de la segunda peor marca en esta distancia, que me deja otra vez, una nueva espinita que habrá que sacarse en otra ocasión. Barcelona es un espectáculo visual, que nos ofreció sus calles, sus avenidas amplias, sus gentes, y las llegadas de fuera, y su continuo falso llano para que nos devoráramos mutuamente.

Así que como en otras tantas veces; te respeto, pero no te tengo miedo. Volveré a enfrentarme a ti y volveré a ganarte. Te vencí, a ti y a tus fantasmas. Y me hiciste dar lo mejor de mí mismo. Cuanto más dura sea la meta que te pongas, más satisfacción te dará el conseguirla.

Ahora toca pensar en la siguiente: #ObjetivoValencia. Noviembre 2016

 #ZurichmaratoBCN si no te emociona, es que no estás vivo.

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