Alejarte de Ciudad Real, hacia el oeste, hacia la comarca calatrava, ondulada con altibajos, de monte bajo y matorral. Típico bosque mediterráneo que cobija los senderos con pinos y encinas, con enebros, romero y esa aromáticas plantas que florecen olorosas en primavera y que dan a una ruta de entrenamiento por el monte un plus de liberación.

Un día festivo, 20 personas con un mismo objetivo: disfrutar del campo en primavera: Fondistas marcha al campo para hacer un pequeño recorrido por esa comarca de Alcolea, con la excusa de tomarnos unas cervezas y unas tapas de jamón. No nos hace falta excusa para juntarnos a correr, pero si le añades este aliciente, ¿quién va a rechazarlo?

Así que pasadas las 9:30 h. y tras un percance que me retrasaba a la hora de llegar al lugar, nos ponemos en marcha, desde las inmediaciones de Alcolea, en dirección a sus antenas, temidas y respetadas por igual, cuando las ves allí arriba, a no más de 840 m. de altitud, pero que parecen erguirse cual Montblanc calatravo. Para los poco duchos en materia trailera, cualquier subida que requiera dejar de correr (porque avanzas lo mismo que andando) es una subida “importante”. Y en este caso, aunque digan que no, que no pasamos de los 80 – 100 m. de subida, ascendemos desde los 665 m hasta los 840 metros aproximadamente.

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Reagrupamiento en la parte más elevada de la ruta: las antenas de Alcolea.

Esos casi 180 metros en poco más de un kilómetro. Y se hacen un mundo para algunos. Pero cuando llegas a la cima, a las antenas, y ves el espectacular paraje, merece la pena haber echado la lengua para luego de tomar aliento y esperar el reagrupamiento, lanzarte cuesta abajo por senderos estrechos no técnicos, pero sí para corredores más experimentados que se dejan caer a saltitos plantando a izquierda y derecha, sorteando piedra suelta, mientras tú tienes más miedo que vergüenza para no tropezar y rodar ladera abajo. En cada subida y bajada, nos arrejuntamos para seguir por los caminos seleccionados conscientemente por Miguel, para no adentrarnos demasiado en un bosque de multitud de encrucijadas (en el que ya me perdí desorienté hace algunos meses). Esta vez fuimos todos en grupo para seguir nuestro tobogánico recorrido de pista y senda. Estrecho bosque de pinos que desemboca en una zona más abierta de continuo subebaja, combinando piedra, tierra y hierba, sorteando las ramas y los matorrales tensados a nuestro paso, cuales tirachinas hacia el siguiente en pasar en el desfile de cada uno de nosotro, y que desprendían el aroma a recién florecidos.

Por lo demás fue una jornada espléndida de entrenamiento campero, con una ruta muy bonita, vistas espectaculares, compañía excepcional. Adentrándonos en lugares poco habituales, cerca de Ciudad Real, donde parece que la llanura y los campos secos nos dominan, pero teniendo muy a mano un poquito de monteverde, relativamente frondoso.

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senderos como este, guarnecidos por pinos.
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las chicas y Pepe, de coche escoba.
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Grupete al paso por una de las zonas más destacables del recorrido

IMG-20150406-WA0003 Mañana festiva de las que hacen grupo, de las que gusta repetir, con un buen puñado de chicos y chicas de Fondistas. Así que, como todo esfuerzo tiene su recompensa; después de correr, a reponer fuerzas tras una rutita de casi dos horas.

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IMG-20150406-WA0013 Y a la llegada a la zona de avituallamiento sólido y líquido.
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El cortador oficial de jamón.
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