Domingo 23 de noviembre. Media Maratón de Miguelturra. Nueva fecha, vuelta a la original. Nuevo logo: MMM. Con la implicación de los organismos municipales, el Consejo Municipal de Deportes (CMD) de Miguelturra, la aportación de Fondistas de Miguelturra  y de los numerosos voluntarios, la Media Maratón más diferente del Circuito ha dado un salto cualitativo este año. Estrenaba recorrido.

Desde las 8:00 de la mañana, los Fondistas y numerosos colaboradores del evento estuvimos preparando para que todo estuviera listo en el Estadio Municipal y que a las 10:00 los peques se pusieran de gala para las Carreras Mini. A las 11:00 nos tocaba a nosotros. Amenazaba con salir el sol. Aparecía, advirtiendo que no iba a ser una temperatura típica para estas fechas. De hecho, alcanzamos los 17º C.

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Foto de grupo antes de la salida.

El nuevo recorrido partía del estadio, desde la pista. Una vuelta completa y a por el asfalto.  Una vez llegados a San Isidro, tomábamos los caminos para alejarnos del pueblo en dirección a  “Cabeza Parda”. Bordeándolo llegábamos a las Cañadas y desde allí se enfilaba la vuelta hacia el pueblo. No sin antes subir a la ermita de San Isidro. Este es el hecho diferencial de esta carrera. Una subida selectiva y dura.  Esa fue la sensación generalizada. Un bonito recorrido endurecido por los continuos sube-baja, suaves, pero que imprimen más exigencia al recorrido y hacen más difícil mantener los ritmos. Por eso, el que viene a la MMM no debe pensar en buscar mejores marcas, sino en correr una media maratón diferente, por caminos, entre la naturaleza. De lo contrario, se equivocaría de planteamiento. Eso no quita que la competición siga viva y hubiera competitividad sana desde el principio. Hay que saberlo enfocar adecuadamente. La opinión generalizada al acabar la prueba fue la misma: “muy bonita, pero muy dura”. Se le añade atractivo, se le añade dureza y los tiempos, esas marcas que todo el mundo tiende a destacar, se resienten.

No fue así en mi caso, que, en la tercera vez que participo en esta prueba, he conseguido mi mejor tiempo. Teniendo en cuenta que el recorrido no es el mismo que en las dos anteriores ediciones y que no he corrido en plenas facultades físicas (ningún año), no estuvo del todo mal, aunque acabé con sensaciones contradictorias. Terminé tocado. Se me hizo bastante duro el último tercio de la carrera, con sobrecarga en gemelos y aductores. Molestias arrastradas en las últimas semanas. Tomé la carrera con la intención de hacerla a un ritmo cómodo, sostenido, constante… para no forzar demasiado. Así que, desde el primer kilómetro, busqué compañía. Encontré a Silvia y Sergio, que marchaban por detrás, juntos. Corriendo en grupo se haría mejor la carrera. Viento de cara hasta Cabeza Parda, pasado el Km. 10, donde Silvia tiró un poco más y Sergio la acompañó, mientras que yo seguí a ritmo, perdiendo segundos en los Km. siguientes y llegando a San Isidro bastante tocado, pero sufriendo y apretando los dientes, iba recuperando posiciones. Veo a Sergio que se queda en la ascensión a la ermita, fundido y con dolores. Paso a Fermín Villaverde y deduzco que no va bien. Animación en la cuesta, con la charanga tocando para nosotros. Al llegar a la ermita, un pasillo humano, el de los Arlequines R.C., que te hacían más llevadero el sufrimiento. Con avituallamiento y jaleando al reguero de atletas que se arrastraban, o corrían, según el caso. Eso te daban la vida. Recuperando aliento en  el descenso, las piernas no respondían como debían. Eran los tres últimos Km., con vuelta hacia el centro del pueblo, que se me hicieron cuesta arriba. Aparte de por volver a subir el puente de San Isidro (un 8% de pendiente), porque me dolían las piernas. Al llegar a la Plaza, el animoso público te exige que no decaigas, así que toca seguir apretando los dientes.

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Al paso por el Cristo y por la calle Pardillo, bastante animación, cruzamos la carretera para dirigirnos hacia el estadio, por el polígono. Allí llega Fermín, recuperando en los km. finales. Me dice que ya estamos, me uno a él, vamos hablando. Me dice que, efectivamente, está mal. Lo ha pasado mal, con fiebre y con sensaciones horribles. De ahí su posición tan atrasada. Le digo que lo meritorio es correr así y terminar la carrera, sufriendo, con dolores, con fiebre, con lo que sea. Lo fácil es retirarse. Esto nos hace más fuertes y, aprendemos más de lo que nos resulta más duro, que de lo fácil. Si fuera fácil no satisfaría tanto. El ritmo crece en el último Km. sin llegar a ser el mejor Km. Esta vez aproveché la inercia del almagreño y me dejé llevar. Aunque, al llegar a la recta antes de la entrada al estadio, se distanció. Entramos; pista de atletismo, 100 m. para acabar. Julián y sus ánimos: “Vamos, vamos, muy bien, ¿no?”. Pues no. Muy bien no. Fundido. Pensaba que me iba a echar la bronca y a decirme que no había empezado a correr :-D. En el arco de llegada, Rafa y Edu animando. Y yo llegando a meta:

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Entrada en meta de la #MMM14

Una fiesta. Antes, durante y después. Pasamos calor, pasamos momentos complicados, pero acabamos otra Media Maratón. Y una reflexión en voz alta en el vestuario, al comentario de un veterano corredor que decía, “pues otra para la saca”. Y es que parece que hemos asimilado de tal manera las carreras del Circuito y las Medias Maratones en particular, que las haces, las sufres y disfrutas y parecen pruebas menores. Hemos entrado en una dinámica en la que está tan de moda hacer maratones, ultramaratones, triatlones y demás carreras alternativas por montaña, que hacer una Media Maratón, parece algo asequible. Y se requiere esfuerzo, dedicación y entrenamientos. Hago repaso. Desde Almagro en mayo de 2012, llevo ya unas cuantas: 17. De las cuales, 15 del Circuito y 2 fuera del mismo. Si se analiza, cabe destacar que tiene su mérito. Además que, después de una temporada larga, dura, cargada de Km., con buena progresión y con grandes resultados, que empezaba con dudas y alcanzó el culmen en dos fechas concretas: 27 abril y 2 de noviembre. Sendas maratones, que me han dado la fuerza necesaria para dejarme llevar por su inercia, positiva y negativa, en el resto de la temporada.

Llego a final de año, una vez más, fundido, con pocas fuerzas, pero con muchas ganas de preparar el siguiente gran proyecto de la próxima temporada.

Mientras tanto, toca reponerse de estos esfuerzos e ir a Daimiel a disfrutar de una nueva fiesta del Circuito. Porque Daimiel es una maravillosa manera de acabar el año. Esperemos que de manera óptima. El asalto a los 40:00 habrá que dejarlo para otra vez. Para 2015.

Recorrido de la Media Maratón de Miguelturra en garmin.

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