Dicen que después de una maratón, del esfuerzo y el desgaste que conlleva, a nivel articular, muscular y orgánico (y hasta mental), se requiere un descanso. Descanso que varía en función de la recuperación de cada uno. Toda la semana de reposo, recuperando de los dolores ocasionados por el asfalto murciano, pero con ganas de volver a los caminos. Los padrinos me dijeron que el sábado salían a hacer una rutilla (y soltar piernas) para preparar su próxima aventura. Yo, que tenía intención de salir, (y que no hace falta que me toquen las palmas…) me apunté, con la intención de acortar y hacer una horita más o menos, para soltar piernas.

Salimos desde el camino de Alarcos, un lugar poco habitual. Este camino , te lleva directo a la Vía Verde de Ciudad Real, sin desvíos. Así que para allá que nos fuimos, de conversación amena y valorando la Maratón de Murcia. Dándole otro repaso a la ya bien valorada carrera de la semana anterior. Subimos los dos puentes que tenemos antes de atravesar el túnel de la carretera de Fuensanta, que nos dirige, camino del Centro Penitenciario, por un suelo ni adoquinado, ni pavimentado, molesto e incómodo. En pocos Km. llegas a la Vía Verde. Dilema: ¿para dónde tirar? ¿Alarcos o Ciruela? Pues, venga, vamos para Ciruela, así que al llegar al cruce de la Vía Verde con la Colada de Miguelturra a Alarcos, nos vamos hacia la izquierda y tomamos toda la Vía Verde hasta el final. Sábado por la mañana, buena temperatura, y gente corriendo, claro. Bicis y caminantes (vivos). Ritmo cómodo, pero parece que el cuerpo no se había recuperado del todo, porque empezaban a pesar un poco los gemelos. La idea de los padrinos era hacer sobre 20. Yo no quería hacer tanto, y si íbamos para Ciruela, nos iban a salir por lo menos 23 o 24 Km. Y ya se me iba de las manos. Así que antes de subir el puente que cruza las vías del tren al final de la Vía Verde, en la Carretera del Pardillo a Poblete, decidimos subir al Mortero y volver para Miguelturra, así saldrían menos Km. La otra opción era volverme, pero total, ya llevábamos más de 7 Km y me iban a salir casi los mismos desandando lo andado.

Así que vamos hacia el Pardillo, giramos a la izquierda, y nos dirigimos hacia el Mortero, subiendo por la cara sur (supongo que será), por la más dura, más pendiente. Seguimos a lo nuestro, sin parar de hablar en todo momento, de esto y de aquello. El maar sigue en su sitio, y nadie nos molestaba. No había ni bicis esta vez.

Tras llegar al final del descenso, y antes de tomar el camino de los chalets que nos conducen a la carretera de Aldea, sale un camino a la izquierda, “el Carrascal”. Por allí se le ocurrió a Santi, decir que probábamos. Y la verdad, es que este cambio de ruta improvisado, nos lleva por un camino prácticamente desierto, que cruza las vías del tren de nuevo, por un puente tras el cual se ve una antigua estación de tren abandonada. Como un apeadero. Al fondo la zona sur de Ciudad Real, y hacia el este nuestro camino de vuelta a casa, que no es otro que el camino de servicio de la autovía, que nos lleva de nuevo al último puente del camino de Alarcos, desde donde nos dejamos llevar para acabar una ruta, distinta, de casi 18 Km., que salió sobre la marcha. Y es que no hay nada mejor que probar, y adentrarte por nuevos caminos para buscar alternativas. Acabé con molestias y sobrecarga en gemelos.

Buena ruta para preparar Media Maratón. Para tenerla en cuenta y repetirla, que es de las que le gustan a Julián. 😉

Recorrido en Garmin

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