Este es el perfil altimétrico de la maratón de Madrid. Altibajos. Dicen que es la más dura de las maratones (grandes) europeas. Por altitud y por su perfil. Pues hagamos un símil con lo que supone preparar una  prueba tan dura como es la maratón: la prueba reina del Atletismo.

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 Me dice Endomondo, (esa aplicación para Smartphones, que mide tus actividades deportivas), que en marzo lo he hecho bien. 300 Km de entrenamientos con un objetivo concreto: Madrid, 27 Abril. Con tres semanas seguidas de competición. Progresiva. 10 Km, Media Maratón, y 27 Km., para acabar ayer con 32 Km. (cambiamos El Porvenir de Alcázar por el rodaje largo que nos tocaba).

En estas tres semanas las sensaciones han sido excepcionales. Los planes de entrenamiento que llevamos oscilan entre los 60 y los 75 Km., sumando entrenamientos y carreras. Rara vez he pasado de 75 Km. Y los entrenamientos de calidad se notan, dan frutos. Pero en este tipo de preparación tan exigente, para correr un maratón, hay que prepararse a conciencia no solo física, sino también mentalmente y ser sabedor que habrá días de bajón, días en que te encuentres peor o más flojo, algunos días de molestias, o incluso saber que hay un factor de riesgo, el de las lesiones. Con éste último, pretendes no contar. Pero no depende en exclusiva de la voluntad, hay factores inexorables; a mayor volumen de entrenamientos, mayor riesgo de lesión. Todo ha ido bien hasta la fecha. Las típicas molestias de la carga de Km., pero recuperables en 24/48 h. con descanso y recarga de proteínas y carbohidratos.

Ayer, durante el rodaje, le comentaba a Kike que empezaba a notar molestias en adductor. “No lo pienses” me dijo. Y me acordé del ilustre Chema Martínez:  No lo pienso, corro. Así que a ello. A seguir dándole a las paticas. Llevadero hasta el 28 Km, donde ya las molestias y el cansancio se acentuaban y a lo que teníamos que sumar la ausencia de líquido elemento, merced al despropósito de servidor que, después de tener todo planificado para avituallarnos en torno al Km. 24 (allí habíamos llevado el coche para beber y comer algo), olvidó las llaves del coche… 😦 Toda vez que la carga de kilómetros iba haciendo mella, a pesar de un buen ritmo, hice un último esfuerzo y terminé el objetivo de los 32. Por mí, hubiera parado en el 30. Pero bueno, mejoré sensaciones al final, parece que supe convivir con las molestias. Aunque cuando te enfrías y pasan las horas, empiezan a aparecer esos achaques que tanto temes. Me han vuelto los fantasmas de Bilbao. Y eso es lo peor; las sensaciones. Después de descansar y no notar mejoría (cierto que solo son 30 horas), me saltan todas las alarmas. Sí, quedan tres semanas, pero ayer mi cuerpo me dio un toque de atención. Más de 30 Km., dolores en cadera, a la altura de la cabeza del fémur, (o de la cresta iliaca parece ser) al más puro estilo maratón. Eso es lo que me tiene un tanto preocupado. Intentaré no obsesionarme por ello, porque queda tiempo para descansar y para recuperar. Incluso para acudir al Fisio a que nos arregle un poco.

No obstante, esta semana y la evolución de la misma, me dirá si se puede aspirar a lo planificado y si no hemos llegado al límite y hay que pisar el freno. Con cierto recelo, no pretendo desconectar del todo. Ni quiero, ni puedo. Tres semanas son tiempo de sobra para seguir entrenando, activa y pasivamente. Y sobre todo, el trabajo de mentalización. De los errores se aprende. Espero que #PalizasPatrocinadas tenga el efecto deseado y que el efecto maratón siga su curso.

Por cierto, la ruta de ayer estuvo muy bien. Salimos del parque de Ciudad Jardín Oeste (camino de Sancho Rey) nos dirigimos hacia la Vía Verde, dirección Poblete, por el camino de la ermita y desde allí hacia Ciruela, por el Camino del Pardillo, cruzando el puente de Valdarachas. Desde Ciruela hacia Miguelturra y desde el Polígono del Cristo hasta el camino de Peralbillo para llegar al Campus y hasta el punto final del trayecto, pasada la Puerta de Toledo. Todo ello acompañados de una niebla que iba levantando pero que nos hizo el favor de ocultarnos el sol, dejándonos solo la humedad.

Recorrido en Garmin.

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