Un Trail es aquella modalidad de esto llamado “running” que trascurre por el campo, por pistas y senderos no arreglados generalmente, off-road. Los más puristas prefieren el campo abierto, sin demasiada pista, con menos llano, más salvaje, por trialeras y cortafuegos, por veredas y cañadas. La mezcla de éstas con caminos y un poco de asfalto es el resumen de la I Corretrail.

Corral de Calatrava. A 20 Km. de Ciudad Real, en pleno corazón del Campo de Calatrava. Entre Alarcos y Caracuel, entre lagunas volcánicas y cráteres, entre olivares y valles (Jabalón) era el escenario. Dos distancias: 16 Km., el trail corto, y 27 Km. el largo. Ya que madrugamos, y que dormimos una hora menos con esto del cambio (¿absurdo?) de hora, no vamos a ir un domingo a correr a hacer 16 Km (con todos los respetos). Así que a hacer el largo. Formaba parte del #PlanMaratón para Madrid. Con más miedo que vergüenza, porque además la noche anterior había estado lloviendo, me debatía los días anteriores entre ir y no ir, por temor a posibles lesiones sobrevenidas de cambiar asfalto y caminos llanos, por algunas cuestas y cerretes salvajes. El caso es que a las 9 de la mañana estaba en Corral. No llovía y no iba a llover en toda la jornada. Eso lo sé ahora.

Dejamos los coches en el párking habilitado del campo de fútbol municipal, y bajamos hasta la Plaza donde se hacía entrega de los dorsales. Ambiente de domingo de carrera, pero más familiar. Todos, o casi todos se conocen (yo no soy habitual en esta lides, pero conozco a la gente, sobre todo de vernos en diferentes eventos). Los de Corriendo por el Campo, algunos habituales del Circuito de Carreras Populares, los compañeros del club, claro. Fuimos 12. Y antiguas amistades de la adolescencia/pubertad, como Miguel Casado, un máquina en esto de correr por montaña.

Casi 200 personas íbamos a participar entre las dos distancias. A las 10 se daría la salida. Pero parece que íbamos con retraso. Todo muy bien organizado, algo de retraso en la entrega de dorsales. La plaza vestida para la ocasión, con arco de salida/meta, crono oficial, chip, dorsal diferenciado para las dos distancias y megafonía. Todo preparado: 10:05 y a correr. Aquí, da igual que sea campo, montaña, asfalto, etc. Se lanzan a correr como si no hubiera un mañana. No fuera a ser que lloviera. En el primer Km., ya has perdido de vista a los de delante. Nos juntamos en grupo durante los primeros Km., los 4 Fondistas masculinos de la prueba larga. Marcial, Eusebio, Miguel y el escribiente. De charla, a ritmo cómodo en los primeros tramos, compartimos impresiones, Miguel nos relata su aventura del día anterior. Se había metido nada más que 68 Km. por las montañas de Calpe, con casi 4000 m de desnivel positivo. Y allí estaba, en Corral, para hacer otros 27 Km.  ¿Quién dijo miedo?

Así, entre barro y charcos, llevaderos, vamos descendiendo en dirección al río Jabalón, para cruzarlo por un puentecito y dejar Corral atrás. Nos vamos lanzando y vemos el valle, precioso, antes de comenzar el primer ascenso. A mí me dijeron que esta carrera era suave, que no tenía mucho desnivel. A ver, no, no es una carrera de montaña como tal.  No es técnica, pero así, la primera subida cerca del Km., 10, a trochamonte, se hizo algo durilla. Allí en lo alto del primer cerro, Iván Palero con megáfono animando. Sigo corriendo mientras se empina el recorrido. Veo a Marcial que se había distanciado, (como Eusebio) en el primer avituallamiento, que deja de correr y sube andando. Me dice: “aquí se gana poco y se pierde mucho. Así que andando“. Yo, que me fío de él y su experiencia, hago lo mismo. Total, no podía avanzar mucho más corriendo que andando.

La primera bajada, indicada con un “Peligro”, tiene piedra suelta y se hace un poco peligrosa para inexpertos en el terreno como yo. ¡Y solo me torcí el tobillo un par de veces! En una de ellas, dos que iban detrás de mí, un “Corricollano” y un “Zenagas” se interesaron por mi estado. Estaba bien, fue algo superficial. Plantar mal. Inexperiencia. Algunos bajaban mejor, sabían pisar y avanzaban mucho. Yo iba temeroso de dónde poner el pie. Pero alcanzo bueno ritmos en ese continuo tobogán de la carrera. La zona es preciosa. Te encuentras después de la primera bajada en pleno valle del Jabalón, con elevaciones a ambos lados, todo verde primaveral, con un timorato sol que amenazaba a las nubes y una mezcla de sensaciones: placer visual-sufrimiento-disfrute, a partes iguales. Marcial, a unos 200 m., mantengo el contacto visual. Se había ido en la bajada. Pero en el llano mantenemos diferencias. Otra subida. Ésta más técnica, con más piedra suelta y terreno mojado, así que cogemos por fuera, por la hierba y seguimos subiendo un ratito corriendo, otro andando. Cuando subía corriendo, tenía presente esa máxima de Kike: “pasetes cortos”. Se nota. Se sube mejor, pero llega un momento en que no merece la pena perder energías. Estamos en la parte más alejada de Corral, pero nos dirijamos otra vez hacia el pueblo girando en dirección al Jabalón. Lo volvimos a cruzar por un puente de piedra muy coqueto. Allí nos esperaban los cazadores con sus vituallas. Agua, isotónico y cerveza, claro está. Me dicen: “¿Dónde te crees que has venío?. Has venío a Corral”. Ofrecen tasajo y otras cosas de comer menores, como mandarinas y plátanos.  Un sorbo de agua, un trozo de plátano y seguimos. El camino, ancho en esta parte, era más arcilloso, y se pegaba mucho el barro a las zapatillas. Desde aquí hasta Corral iban a ser unos kilómetros incómodos. Fue la parte que se me hizo más pesada. La hice en solitario, porque me quedé atrás. Coincidíamos gente del Trail corto que se habían desviado unos kilómetros atrás en el punto del primer avituallamiento, para encarar este tramo conjunto. Nos dirigíamos hacia el pueblo; unos se quedarían en el paso por la plaza, otros seguiríamos. Era el Km. 19 y había que quitarse el barro de las zapatillas. Para eso nos vino bien el asfalto, para desprendernos de ese lastre antes de encarar la parte final y más dura  y, posiblemente, más bonita del recorrido. Salimos del pueblo, hacia la carretera (CR- Almadén). La cruzamos y seguimos una pista asfaltada, bien acondicionada. Allí vuelvo a establecer contacto visual con Marcial, antes de tomar un giro a la derecha y otro a la izquierda para empezar la llamada “cuesta del vómito” Esta se me quedó. El nombre es significativo. El terreno se empina mucho. Zona visualmente, preciosa. La más diferente de la carrera, más boscosa.  Es de tierra y piedra suelta. No se puede correr. Así que toca subir andando. Vamos buscando la parte más alta, la del castillo de Caracuel. Lo vamos rodeando por detrás, lo dejamos a la izquierda, mientras que seguimos subiendo, con el apoyo de un organizador en BTT, que nos esperaba y que nos daba ánimos al final de la cuesta del vómito. Le digo: “No me digas que aquí ha subido la gente corriendo”, responde: “No. Aquí todos habéis subido andando. Venga que ya es cuesta abajo todo hasta el castillo”. ¡Mentira! Para abajo, sí, ¡¡pero quedaba por subir!! (Lo entiendo. Una mentira piadosa). En esa subida final al castillo, corriendillo, con pasetes cortos mira Marcial para atrás, me ve y me dice que me espera. Así que aprieto un poco más y tiramos juntos hasta coronar las ruinas del castillo. Tantos años viendo el castillo de Caracuel desde la carretera. Y nunca había subido. Las ruinas de un pasado que nos rodea. Es el torreón de la zona. Encrucijada de caminos. Pero no tuvimos tiempo para pararnos a disfrutar del paisaje. Nos esperaba el fotógrafo en la parte alta para obtener esto:

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Marcial tiene experiencia hasta para posar en las fotos. Da igual el Km. que sea, ¡siempre sale sonriendo!

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En cambio. Esta es la cara del Km 24 o 25… Después de los Km. más duros y la subida más dura de la carrera. ¡Destartalao!

El descenso. Quedarían unos tres Km. Son tres Km. cuesta abajo. Pero una bajada muy rápida y estrecha, mullida, sin piedras sueltas.(¿Quién le pone puertas al campo?) Atravesamos una puertecita de una valla, enciscados y salimos al asfalto, camino del centro de Corral. Aún nos quedaban fuerzas para correr. Ahí corrimos. Por debajo de 4:30 los últimos Km., adelantamos a un “barefoot” (no era Adrián), y no llegamos a pillar a un CxC por poco… Pero muy contentos, entramos en meta juntos, con Marcial levantándome la mano. (Esta vez sustituí a Santi :-D). No fuimos todo el camino juntos, pero al menos empezamos y terminamos a la vez.

Hemos acabado en 2:27 h según el crono oficial.

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 Tiempo real corriendo 2:25:56h con los parones para comer y beber algo rápido. Lo cual, considero que es un gran tiempo para ser un trail, para esa dureza, que más allá de los 550 m de desnivel positivo, tiene el sube-baja continuado. Ritmos irregulares y entrenamiento de fuerza para Madrid. Eso sí, hoy pesan las piernas como hace tiempo no lo hacían.

Nos juntamos en la llegada con algunos CxC y con el señor Alfredo, que hizo una carrera muy buena.

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Después de la carrera, unas migas, unas gachas, pasta, cerveza, chorizo, etc., a cargo de la organización, en la Carpa Municipal adecentada para la ocasión. Cómo se lo han currado Jose Nieto y colaboradores. ¡Enhorabuena!

A la espera de más instantáneas de la ruta, esto es lo que os puedo contar. (Bueno no, os podría contar más cosas, pero ya es mucho abusar), os dejo el link del recorrido en Garmin.

P.D. Y gracias a Carmen por las fotos 😉

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